El paro de FESTRAM del pasado jueves 19 de agosto fue masivo, altísimo acatamiento en toda la Provincia. Los municipales vienen solicitando dos cuestiones sencillas: el adelantamiento de la última cuota del acuerdo y salarios por arriba del índice inflacionario.

El paro de FESTRAM del pasado jueves 19 de agosto fue masivo, altísimo acatamiento en toda la Provincia. Los municipales vienen solicitando dos cuestiones sencillas: el adelantamiento de la última cuota del acuerdo y salarios por arriba del índice inflacionario.

El Gobierno Nacional, ya reconoció la situación y fijó pautas al respecto. Avanzó la negociación nacional de los docentes. Avaló porcentajes alcanzados por varios gremios privados.

El Gobierno Provincial tiene recursos atesorados –la pandemia se la pagó todita Alberto Fernández- luego de negrear a todos los estatales que dependen de él, durante 2020. No pudo con los municipales que consiguieron sumas en blanco, y aportes para jubilados y precarizados.

Los municipios y comunas tienen record de dinero puesto a plazo fijo, son números duros, no especulaciones, sin embargo el Ministerio de Trabajo santafesino mira para otro lado, demoró dar el visto bueno para la paritaria municipal y en la primera cita no fueron los representantes del peronismo. En la vida a eso se le llama obviedad.

Ahora plantearon una conciliación obligatoria para evitar los dos días de huelga que la Federación ya había dispuesto para la semana que viene. La bronca entre las trabajadoras y trabajadores municipales es evidente con solo ver las publicaciones en redes sociales de los distintos sindicatos de base. Pero también fue muy manifiesta en los docentes, en SIPRUS y también en AMRA prácticamente todos planteando las mismas demandas.

Pero la frutilla del postre es la intervención de la Policía, con despliegue inusitado de efectivos, amedrentando, accionando en connivencia con intendentes como los de San Carlos Centro y Las Rozas, provocando, jugando al límite para justificar una represión.

A esta metodología, en una época, se lo catalogó como la solución policial para la protesta social. Esa misma historia pasó en ámbitos estatales y privados de todo el país y hay acontecimientos que se cuentan con muertos y heridos. Es decir, la represión que expresa el neoliberalismo en sus actos más concretos.

El Ministro Lagna sigue jugando a la ruleta rusa con esto y son muy pocos los legisladores/as peronistas o no, que han advertido de la gravedad de estas situaciones. Algunos porque seguramente tienen el mismo desprecio por los derechos de los trabajadores que expresan estas acciones, otros porque es más cómodo no comprometerse. Pero este borrarse de la solidaridad y el apoyo específico se observa en varias organizaciones políticas y sociales. Parece que a veces importan más los acuerdos que la dignidad de la lucha.

Estamos en época de campaña, esta es la coyuntura que no estaba hace dos meses atrás y el agua sigue corriendo bajo el puente y no deja de ser cierto que mientras algunos sindicatos y dirigentes prefieren ser leales con su condición de clase, en el Gobierno Provincial continúan dando claras señales de coherencia con los sectores patronales y de la derecha provincial y regional.