El nuevo documental de Marta Valle muestra sin intermediarios la obra llevada adelante por la Tupac Amaru en Jujuy y la fortaleza tanto de Milagro Sala como de muchísimas mujeres que ponen su cuerpo todos los días para sostener los cimientos del legado que construyeron para los sectores históricamente olvidados. Agencia Paco Urondo dialogó con la directora.

Esta semana se estrenó el documental Amasando Futuro: la resistencia de las mujeres de la Tupac Amaru que retrata la imponente obra edilicia, cultural, educativa, sanitaria y de dignificación que llevó adelante la organización hacia los sectores históricamente postergados de Jujuy. El impacto de esa obra en la provincia la llevó a ser detenida y a permanecer hasta hoy presa, víctima de feroces ataques mediáticos y políticos, al igual que muchas y muchos cooperativistas que participaron junto a ella de esa epopeya. La película, dirigida por Marta Valle, pone en palabras de quienes fueron y son protagonistas— principalmente las mujeres— la importancia y el impacto de la Tupac Amaru y su construcción.

Agencia Paco Urondo dialogó con Marta Valle sobre el proceso que significó llevar adelante este documental que cuenta, sin interferencias mediáticas, el rol de la organización liderada por Milagro Sala y el lugar central que ocuparon y ocupan las mujeres en uno de los espacios que cambió la realidad de la provincia.

Agencia Paco Urondo: ¿Cómo nació la idea de hacer este documental?

Marta Valle: Todo fue sucediendo paulatinamente. El 16 de enero de 2016 nos enteramos que habían detenido a Milagro Sala mientras estábamos participando de una actividad en Lomas de Zamora. En ese momento, empezamos a juntar firmas pidiendo su liberación y, poco a poco, comenzamos a interiorizarnos de lo que estaba pasando con ella y de la importancia de su obra. 

Me incorporé al Comité por su Libertad y, al año siguiente, fuimos con unos compañeros a conocerla. Nos encontramos con una escena deslumbrante en el Penal de Alto Comedero. Ella nos recibió con mucha calidez y mostró mucho interés por lo que le contamos y las actividades que estábamos realizando, es más, pudimos almorzar con ella y su familia. Para nosotros dejarla en ese lugar fue horrible.

Volví a Jujuy en reiteradas oportunidades y lo que más me impactó fue el rol de las mujeres en la Tupac Amaru. Eran ellas quienes sostenían el trabajo y cuidaban las construcciones. A partir de esos viajes empecé a pensar que debíamos realizar algo de mayor envergadura que los cortos que veníamos haciendo para dar testimonio de lo que estaba ocurriendo, como un documental. No sólo me interesó mucho la historia de Milagro sino también de todas esas mujeres que sostenían la organización.

APU: Si bien mucho se ha hablado de las obras que realizó Milagro Sala en Jujuy, muchas personas no tienen dimensión de su impacto. ¿Considerás que era necesario dar a conocer la importancia y los efectos que tuvo la obra de la Tupac Amaru?

M.V: Me interesaba poder mostrar la obra de Milagro y la Tupac en varios sentidos. Por un lado, me parecía muy importante que ellas y ellos pudieran verse reflejados en la magnitud de lo que estaban haciendo, que era muy grande. En ese lugar, las mujeres eran el pilar de una construcción social, donde los hornos de barro y las copas de leche eran el arma revolucionaria, ese es el cimiento. Después, vinieron las cooperativas, las viviendas, los barrios. Era importante visibilizar una obra que está completamente deslucida y que acá en Buenos Aires ni siquiera nos enteramos. La infraestructura que armaron para poder llevar adelante polideportivos, escuelas, centros de salud, tenía una magnitud impresionante y las mujeres lideraron ese proceso. Si bien Milagro siempre dice que su objetivo eran todos, creo que las mujeres y las diversidades fueron las que más pudieron desarrollarse dentro de la organización.

APU: El documental cuenta con la palabra de Milagro Sala incluso cuando ya se encontraba privada de su libertad. ¿Cómo fue ese proceso para vos como directora? 

M.V: Siempre que la vi a Milagro fue en contexto de privación de su libertad, tanto en el penal como en el barrio del Carmen y en su casa en la capital de Jujuy, donde permanecía en prisión domiciliaria. Es impactante estar con ella. Es una topadora, está todo el tiempo pensando, tiene una visión global muy interesante y, sobre todo, una gran fortaleza. Desde el 2016 está detenida en condiciones terribles, de una crueldad espantosa, con gestos de un sadismo impresionante. Conocerla, sin dudas, me dio la premisa de un futuro mejor. Estoy segura que ella va a salir.

APU: Las mujeres cumplieron y cumplen un rol central dentro de la Tupac Amarú y eso se ve reflejado en la película. ¿Cómo hizo para reconstruir el recorrido de ellas dentro de la organización?

M.V: La primera vez que fuimos a Jujuy conocimos a Julia. Ella vive en Alto Comedero y fue nuestra guía. Compartió con nosotros los detalles de la organización, cómo trabajaban y cómo se organizaban. Después fui conociendo a otras mujeres y la realidad nos fue marcando y mostrando cuál iba a ser el recorrido, donde pudimos compartir anécdotas lindísimas en pueblos muy alejados. 

APU: ¿Cuál es su opinión respecto a la situación actual que está viviendo Milagro?

M.V: La situación actual de Milagro es, como dije antes, de un padecimiento terrible, que fue gradual, y de una perversión absoluta, desde agresiones dentro del penal a nuevos juicios por cuestiones inexistentes, noticias falsas sobre ella y su obra y, actualmente, en esta internación con un custodio al lado de su cama en terapia. Ella es la punta de un padecimiento comunitario terrible. Creo que lo que le pasa es terrible y nos toca fuertemente la responsabilidad de movilizarnos y reclamar por su libertad, la de sus compañeros y su organización. No sé cuál es la salida pero estoy segura de que la tenemos que hacer todas y todos, juntos.